Medusas mortales

Medusas mortales

Medusas mortales

Las medusas han sobrevivido durante 500 millones de años en el ecosistema marino debido a su gran adaptación. Algunas especies son diminutas mientras que otras son gigantescas, dependiendo de las necesidades para su protección y la captura de las presas, también pueden poseer una baja toxicidad o filamentos altamente venenosos que pueden llegar a ser mortales para el hombre. Existen algunas de estas medusas mortales que pueden convertirse en una seria amenaza para el ser humano, debido a factores como su migración e incremento poblacional.

Medusa Avispa de mar

Medusa Avispa de mar

El primer puesto del ranking de los animales más mortíferos del mar lo ocupa la Medusa Avispa de mar, cuya picadura es capaz de acabar con una vida humana en apenas unos minutos, dependiendo del tamaño de la medusa y la cantidad de veneno inyectado. Este veneno que es considerado además el más letal del planeta, provoca en la víctima en un primer momento ulceraciones y necrosis acompañada de un dolor intenso, para terminar finalmente en un paro cardiorrespiratorio que es fatal en la mayoría de los casos. El hábitat de esta especie está bastante distribuido, ya que es posible encontrarla en las aguas territoriales de Australia, las costas africanas, el sudeste asiático y el golfo de México cercano a Texas.

Medusa Irukandji

Medusa Irukandji

La medusa Irukandji a pesar de tener un tamaño diminuto (apenas mide 1.5 cm y 80 cm de tentáculos) es otra especie muy peligrosa del filo Cnidaria. La picadura de estas criaturas marinas produce dolores muy intensos que han sido comparados con los producidos por un parto, y en ocasiones también puede llegar a ser mortal según la concentración de veneno que sea inyectada en la víctima. El principal peligro de esta rara especie australiana es su poca visibilidad, ya que su tamaño reducido hace que sea apenas visible en el agua. La mayor presencia de esta especie se concentra en los meses de octubre y mayo, en las aguas tropicales del nordeste de Australia. A loa bañistas de estas zonas costeras se le recomienda utilizar trajes especiales anti picaduras (pueden ser fabricados de neopreno o materiales más ligeros), aunque estos dejan expuestas las zonas de la cara, las manos y los pies.

Fotos de medusa carabela portuguesa

Carabela portuguesa

La carabela portuguesa ha sido catalogada erróneamente durante muchos años dentro de la lista de las medusas mortales del planeta. Pero lo cierto es que a pesar de su apariencia similar estas no tienen una afiliación directa con las medusas, se trata de otra especie de cnidarios hidrozoos de la familia Physaliidae, llamados sifonóforos. Los sifonóforos forman colonias flotantes que se pueden encontrar en todas las aguas cálidas del planeta, en especial en las regiones tropicales y subtropicales del Golfo Atlántico, así como en los océanos Pacífico e Índico. Poseen como extensión del cuerpo numerosos tentáculos que utilizan para inyectar una toxina proteínica, que puede paralizar a sus presas y afectar seriamente al ser humano.

Fotos de la medusa bola de cañón

Medusa bola de cañón

Las medusas Cannonball o bolas de cañón, denominadas así por su forma peculiar, también tienen la capacidad de segregar toxinas de sus nematocistos. Este líquido urticante puede dañar a los peces pequeños que se encuentran en un área circundante, así como ahuyentar a sus depredadores. Aunque las picaduras de esta especie de medusa no son frecuentes en el ser humano, al igual que en los animales pueden causar serios problemas cardíacos. Los efectos de la picadura de la medusa Cannonball inducen ritmos irregulares en el corazón y problemas en las vías de conducción del miocardio. La toxina también puede afectar los ojos cuando entra en contacto directo con estos, provocando un dolor intenso, enrojecimiento, hinchazón y picor.

Fotos de la medusa Ortiga de mar

Medusa Ortiga de mar

Y terminamos esta selección de medusas mortales con la Ortiga de Mar, una especie que tiene una forma singular de campana simétrica semitransparente, en la que pueden aparecer algunas manchas de color rojo, naranja o marrón. Luego del contacto esta especie libera las toxinas que posee para matar o inmovilizar a sus presas, siendo letal para pequeños animales y no así para el ser humano, excepto en casos que se pueda producir una reacción alérgica severa. Las toxinas de la Ortiga de mar producen de manera general en los seres humanos solo unas leves molestias que incluyen escozor e hinchazón.

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